martes, 21 de agosto de 2018

Soy un enamorado del barrio

Por Micaela Piserchia
De 20 años, es oriundo del barrio de Villa Devoto y es flamante campeón por equipos tras ganar la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba en Bolivia, entre y mayo y junio de este año. Conocé más al joven esgrimista, que sueña con participar de los Juegos Olímpicos.
Los Juegos Sudamericanos de Cochabamba terminaron, pero las ilusiones recién comienzan. El nacido en Villa Devoto hizo una reflexión acerca de su actuación en el torneo, dio detalles sobre el deporte que practica desde los diez años y también contó cómo combina su vida en el alto rendimiento con los placeres de su vida, entre ellos, caminar las calles de Devoto.
¿Cómo te sentís después de tu participación en Cochabamba?
Fue un torneo muy lindo, fue lindo volver a viajar en delegación argentina numerosa con muchos deportes, tener nuevo equipo también. Me sentí muy identificado con la causa porque es fácil contagiarse de ese sentimiento. Nos volvimos con una medalla de oro, cumplimos con el máximo objetivo. Volví muy entusiasmado y animado a seguir con lo que me queda en el año, siempre yendo en escala. Hoy por hoy estoy confiado y con ganas de más.
¿Cómo se sigue a partir de eso?
La verdad es que fue mi primer torneo de mayores de importancia, recién estoy entrando en la categoría este año. Se apuesta cada vez más y se llega cada vez más lejos. El próximo año planeo arrancar con el circuito mundial de mayores, tratando de tener nivel y objetivos acorde a la medalla de oro de Cochabamba.
¿Cómo son tus entrenamientos?
Son variados, depende del momento del año en el que esté. Este año tuve la chance de entrenar afuera, allá uno aprende siempre más porque está con gente con más historia. Los entrenamientos físicos son tres veces a la semana y los técnicos todos los días. Tengo compañeros que me desafían constantemente y un maestro que me enseña día a día las cosas. Mis entrenamientos me animan y me desafían.
¿Y tu vida en el barrio cómo es? ¿Hace cuánto vivís en Devoto, qué hacés, además de entrenar?
Siempre viví en Devoto, mis padres se mudaron acá cuando tenía un año. Gimnasia y Esgrima de Villa Devoto, desde los 10 a los 14 años fue mi sala de esgrima, arranqué ahí. Mis compañeros de la primaria son los que conservo porque vivimos todos cerca, así que en Devoto se me ve paseando, soy muy enamorado del barrio. Vivo cerca de la plaza y el shopping así que frecuento eso antes que otros lugares de la ciudad. Toda mi infancia hice la colonia del Felix Marino. Los trabajos de resistencia los hago en la plaza de Devoto cuando no hace mucho frío. Disfruto de mis alrededores.
¿Cómo ves el deporte hoy?
La esgrima es un deporte amateur en un país que no invierte en esto, así que lo veo bastante bien para lo que tiene. El material humano es muy bueno, mis compañeros exceden sus expectativas. Uno siempre rinde de acuerdo a lo que se invierte, pero en el material humano es donde marcamos la diferencia porque de tanto en tanto nos paramos enfrente de rivales en desventaja o condiciones adversas y les ganamos, salimos adelante. Mi motivación es esa, habrá mucha gente mejor que yo pero eso no me condiciona. Hoy se están pegando resultados importantes, volvimos del mejor panamericano de la historia, siendo segundos en el medallero.
¿Qué diferencias hay a cuándo arrancaste?
La mayor diferencia es cómo vivo la esgrima. Cuando empecé a los 10 era un juego, hoy mi vida gira en torno a eso. Es mi trabajo, digamos… lo hago porque me genera un goce tremendo, me ayuda a realizarme como persona. Si tengo que estudiar (NdeR estudia Relaciones de Trabajo en la UBA) me siento atascado, vacío… pero siento que uno va creciendo en el deporte, en la vida y su percepción.
¿Cómo se te dio por practicar esgrima?
Mi papá es esgrimista, justo en la edad que se me dio por practicar yo hacía varios deportes: fútbol, natación y handball. De más chico papá me llevaba a los torneos y me aburría. La esgrima es particular por las reglas, le insistí para que me llevara y aunque al principio hacía en simultaneo con varios deportes, la esgrima después quedó como la prioridad.
¿Qué objetivos tenés para tu vida?
Lo más grande sería participar en un Juego Olímpico, lo cual es algo extremadamente complicado por el sistema de clasificación. Solo van dos por continente, uno es para Estados Unidos (que están a otro nivel) e implica que todos lo de más tengamos que ir por un cupo. Es un camino muy difícil hay que vencer muchas barreras, así que si se da sería una gran alegría y si no es disfrutar el camino. Disfruto torneo a torneo, pensando que lo que hago son pequeños logros, así que intento no pensar en lo que a uno le falta sino lo que ya hizo. La esgrima me da eso, me motiva pensar en esas metas para levantarme día a día pero también en el hecho de los pequeños pasos que uno va dando.

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