jueves, 7 de septiembre de 2017

Cómodo en el total del país, por varios cuerpos en la Ciudad y superado por el hocico en la Provincia de Buenos Aires

Por Francisco Grillo

Las Primarias que se llevaron a cabo el pasado 13 de agosto dejaron un saldo interesante para el análisis. Posiblemente, tenga que ver con nuestra idiosincrasia el dramatizar los hechos sin interpretarlos en profundidad. Primero que nada, es necesario definir qué se votaba en esta elección y después determinar quiénes vencieron y quiénes perdieron.                              
Las PASO, primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, tienen como objetivo el elegir, en cada partido, los candidatos que surjan, entre los precandidatos a ocupar ese lugar. Para que esto suceda es imprescindible no definir a sus candidatos previamente anulando la posibilidad de que sea la ciudadanía que opte entre distintas alternativas. Cuando esto ocurra convierten en inútil esta herramienta. Así ocurrió en la gran mayoría de los casos. Fueron contados los que dirimieron las candidaturas en las PASO. Convirtiendo a esta instancia en una pérdida de tiempo de gestión y de trabajo legislativo. Los ocho meses del presente año fueron casi todos dedicados a los temas electorales. Con todos los temas por resolver, esperando la dedicación de los funcionarios y legisladores del gobierno y de la oposición. Sin dejar de advertir el gasto que representa este tipo de evento (alrededor de $2.800 millones). Nuestro país y nosotros no estamos para este derroche de fondos y distracción de la atención de los temas centrales. Esto es lo que se votaba, simplemente la definición de los candidatos de una pequeña minoría de espacios. Resultó ser la encuesta que pudo mostrar la realidad que las consultoras no vieron con exactitud. Si los totales que arrojaron los escrutinios provisorios se repiten en forma aproximada en octubre, el saldo favorece al oficialismo. Esto se define por la cantidad de Diputados y Senadores que, cada partido, pierde o gana de su bancada.                                                                        De mantener cada sector, el electorado de las Paso, el resultado de octubre a nivel Nacional perfilaría al Gobierno como ganador en esas elecciones que se realizan con el objetivo de la renovación Legislativa para el Congreso de la Nación y de Concejales de algunos distritos. En consecuencia, los ganadores serán los que obtuvieran mayor cantidad de bancas. Esta es una elección nacional de un país federal. Sus representantes provienen de todas las provincias de manera proporcional y equitativa. Puede causar impacto marcketinero que el ganador de un distrito como la provincia de Buenos Aires, qué con sus 11.867.979 electores, representa el 37,01 del país, pueda mostrarse como el virtual triunfador en estos comicios que son sólo unas primarias, pero no hay nada más lejano a la realidad. En este caso, el escrutinio provisorio arrojó una paridad asombrosa entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Después del escrutinio definitivo Cristina le ganó a Bullrich por dos décimas. Una pequeña diferencia en lo que respecta a los candidatos a senadores si se mantiene el resultado después de octubre. Es un virtual empate técnico. Solamente decidió quien iría con dos senadores y quién con uno. En lo que respecta a diputados, Cambiemos obtuvo un par de puntos de diferencia. Más allá de las puestas en escena de ambos contendientes que buscaban primerear en la proclamación del triunfo en ese distrito, lo importante era lo que sucedía a nivel nacional. Repetimos que lo central de la elección es la cantidad de bancas que obtendría cada espacio. En ese caso para determinar vencedores y vencidos, sintetizamos señalando que Cambiemos ganaría 9 bancas en senadores y 18 en diputados. El FPV, perdería 12 y 7. El PJ ganaría 5 y 11. Massa declinaría 15 en diputados. La izquierda, 3 en diputados.
El total de los votos del oficialismo en el país fue del 37% frente al 21% de Unidad Ciudadana.
Es evidente. Algunos ganaron, aunque todavía no se definió nada. Eso tendrá lugar en octubre. La gente apoyó al gobierno y le dio su voto de confianza para que continué su tiempo de gestión con la esperanza de que logre revertir la áspera situación en que estamos en este momento de la Argentina. Apostaron por el cambio una primera minoría que resulta suficiente para darle más desahogo en el Congreso y la convicción que una parte considerable de la población está dándole el impulso para que desarrolle sus planes de gobierno. Esto no significa un cheque en blanco. Es un crédito que deberá ser devuelto con una conducción seria y responsable que efectivice el cambio proclamado. En las primeras etapas de las campañas de los partidos se comenzó denostando la utilidad de las PASO, después, cuando se dieron cuenta que se venían encima y que necesitaban que la gente concurra a las urnas para no perder electores, no dejaban de convocar a concurrir a votar. Era necesario la presencia de todos. Sobre todo, en el oficialismo. Los electores de Cristina son mucho más fidelizados y seguramente estarían presentes. Pero hay que seguir insistiendo. Las Primarias constituyen una herramienta mal utilizada por nuestra política. Es para considerarlo seriamente cuando se trate la reforma electoral. Uno de los temas a tratar será revisar la conveniencia de continuar con esta instancia electoral.



Así quedarían conformadas las dos cámaras del Congreso, de repetirse los resultados de las PASO en octubre. Se nota el avance de Cambiemos y el PJ sobre el FPV y 1País.



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