jueves, 10 de enero de 2019

Litio, de Argentina para el mundo


El litio es un mineral que tiene una proyección a futuro inmejorable. Se lo utiliza en las baterías, cada vez más usadas en los elementos tecnológicos de última generación. En los acumuladores de los autos eléctricos. También en medicamentos, vidrio y arcillas. Se producen, en la actualidad, 40 mil toneladas anuales y se puede triplicar esa cantidad en poco tiempo.


Nuestro país cuenta con reservas muy significativas. Estamos en condiciones de convertirnos en uno de los mayores exportadores del mundo de este producto. Lo cual generaría ingresos de muchos millones de dólares.  Argentina, junto a Chile y Bolivia son parte del llamado “triángulo del litio”, la denominación está originada en la región que tiene las reservas del 70% de ese mineral en el mundo. Está situada en la altura de la Puna de Atacama y comprende a los salares de: El Hombre Muerto (Argentina), Uyuni (Bolivia) y Atacama (Chile). La producción mundial del litio es de 192 mil toneladas. Australia es el principal proveedor con un 40% del total. Chile, lo sigue con el 33%. Después Argentina, con el 16%. Es un negocio en estado de desarrollo, se calcula, de unos l2 mil millones de dólares en el mundo. De los cuales Argentina participa con 300 millones. Pero la proyección indica. Que para el 2025 alcanzará los 7700 millones de dólares por el consumo de 700 mil toneladas de litio. Actualmente en nuestro país existen dos saleras en actividad. En Catamarca, El Hombre Muerto, de la empresa FMC, que extrae 22.500 toneladas. En Jujuy, Olaroz, de Sales de Jujuy, con 17.500 toneladas. Hay dos proyectos en desarrollo; Cachuri de Minera Exar, en Jujuy y Salar del Rincón, de Energy, en Salta. Además, en períodos de definición, existen siete más. Esos son Antofalla, Tres Quebradas y Sal de vida, en Catamarca y Centenario, Gallego Proyect, Mariana 1,2 y3, Salar de ratones y Pozuelos en Salta. Realmente existen unas posibilidades enormes a futuro con la extracción de este mineral. Las demandas de consumo de aquí al futuro son inmensas. Contamos con unas reservas que nos colocan en los primeros lugares para proveer el producto. En estas circunstancias se plantea la discusión sobre la modalidad de encarar el negocio. Porque si bien el valor del mineral, como producto primario, aumentará a precios muy importantes, como está previsto en las proyecciones sobre el incremento del uso en la medida que se profundice el desarrollo de los autos eléctricos, que está en vías de despegue. Se calcula que desde ahora hasta el 2025, los autos impulsados por motores eléctricos irán reemplazando a los alimentados por derivados de petróleo como combustible. Serán muchos millones de autos que se fabricarán con esta tecnología. Lo cual significará una demanda fenomenal del lito para la provisión de las baterías como partes imprescindibles de esos automóviles. Desde el 2015 a la fecha, se duplicó el valor del mineral, de 3400 dólares por tonelada a 6800 dólares por aumento de la demanda. Se supone que cuando, se incremente, todavía mucho más, el valor se multiplicará en la misma proporción. Entonces comienza a debatirse el tema de que es lo que puede generar, para Argentina, la explotación de un producto tan requerido como este, con tanto futuro en su comercialización y la alta capacidad de nuestras reservas. Si se lo toma como cualquier otro mineral, dejan muy exiguo porcentaje del valor de sus extracciones. Alrededor del 3,5% es el valor en la boca de mina más impuestos e ingresos brutos. La necesidad del mercado le otorga otro valor por la utilización. Tiene un gran contenido estratégico que debería repercutir en el encasillamiento del litio en cuanto a la propiedad de los yacimientos y la generación de la actividad como renta considerando su incidencia en la demanda energética del presente y del futuro cercano, con el desarrollo de fuentes energéticas renovables y no contaminantes. Hay otro punto que demanda el debate. Es cierto que, como dice el Secretario de Minería de la Nación, Daniel Meilan “No se puede pretender que ahora se ponga en consideración la posibilidad de instalar fábricas de baterías, cuando es una actividad que recién se inicia.
Para llegar a esa instancia, a otros pases, les ha llevado muchos años”. Las razones se basan en la división de trabajos a nivel global. Además, la fabricación de las baterías tiene un costo muy alto que se reduce por las escalas y las tecnologías que se manejan. Una planta dedicada a estos fines en China, EE.UU. o Europa está en condiciones de producir enormes cantidades de unidades. Competir a ese nivel, demandaría inversiones e infraestructura lejos de nuestro alcance en estos momentos. Chile exporta todo lo que extrae. Bolivia ha decidido tomar por el camino de sumar le al negocio valor agregado, su gobierno u proyecto aprobado por sus legisladores para encarar la industrialización del litio, con una inversión de diversas empresas internacionales de 900 millones de dólares. En un quinquenio, la venta de materiales catódicos y baterías produciría un ingreso anual de 1.500 millones de dólares, que equipararía al total de la explotación minera del conjunto de los sectores. Son datos para tomar en cuenta. Amerita un debate y análisis técnico sobre el rumbo a seguir. Es indudable que esta es otra de las fortalezas para contribuir a la grandeza de Argentina. Producir más de lo que se gasta es la manera. El litio es otra excelente oportunidad.


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