martes, 5 de febrero de 2019

La Secretaría de Deportes se transformará en la Agencia Nacional de Deporte a través de un DNU


Tal como se había anticipado el año pasado, este martes el presidente Mauricio Macri firmó un DNU para dar paso a la creación de la Agencia Nacional del Deporte en reemplazo de la Secretaría de Deportes.


El martes pasado el presidente Mauricio Macri firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia para bajar de rango a la Secretaría de Deportes y transformarla en la Agencia Nacional de Deporte, una decisión más que polémica para el deporte nacional. Se propone un ente autárquico que promueva las inversiones con el sector privado y agilice los trámites burocráticos, entre otras metas. Asimismo se reconoce como único organismo rector especializado en la materia, lo que hace que reemplace al Instituto Nacional. del Deporte y la Actividad Física, al Observatorio Nacional del Deporte y la Actividad Física y al Ente Nacional del Desarrollo Deportivo (son modificaciones de la ley 20655, Ley del Deporte. Absorbe también el programa Empoderamiento de la Mujer en el Deporte y deroga la ley 24052 (la que da vida a la Comisión Nacional de Automovilismo y Motociclismo Deportivo). Deja sin efecto a la Confederación Argentina de Deportes, único ente que hasta el momento había denunciado irregularidades.

El deporte sufrió varias modificaciones a lo largo de los años: con la creación del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) nacieron las becas a partir de impuestos por la lotería, el cual fue eliminado hace dos años para pasar a ser parte del presupuesto nacional –el cual disminuyó notoriamente con el correr del tiempo-. Este año, con la creación de la Agencia se apunta a “lograr la utilización racional de los recursos públicos para potenciar una gestión más eficiente”.
Algunos de los objetivos de la Agencia establecidos en el DNU son coordinar la fiscalización de la actividad deportiva (a excepción la educativa), encargarse de la asignación de recursos para fomentar el deporte a nivel nacional, provincial, municipal y de la Ciudad; administrar y otorgar becas, subsidios, subvenciones para el fomento de la actividad deportiva; entender en la planificación de las actividades deportivas; desarrollar Juegos Nacionales, programas de inclusión, anti droga y género en el deporte; creación de bibliotecas y hemerotecas deportivas; ente otras.

Según se había anticipado en AAD, la agencia tenía ese mote para poder operar de manera mixta, en conjunto con  sectores privados: su patrimonio estará constituido por los bienes que se le transfieran en asignación y los que adquiera en el futuro por cualquier título a nombre del Estado Nacional. Lo más resonante son los recursos y facultades con los que se contará esta Agencia, entre los que se encuentran las partidas presupuestaria por Ley de Presupuesto o Leyes especiales, aportes extraordinarios del Estado Nacional e ingresos provenientes de recaudaciones en las instalaciones a su nombre, ventas, locaciones u otras formas de contratación de bienes muebles o servicios, concesiones, contratos publicitarios, entre otros. Es decir, que a partir de ahora los bienes muebles que estén a nombre de dicha Agencia podrán comercializarse, alquilarse e incluso venderse.
El deporte en Córdoba funciona de esa manera: un mix de activos privados con públicos. No hay que soslayar el detalle de que aunque el objetivo es impulsar el deporte amateur, Argentina en particular está lejos de poder hacerlo ya que no es un país en el que se vea al deporte amateur como inversión y todo va hacia el fútbol.

A pesar de la premisa de asegurar el funcionamiento actual, esta medida deja muchos interrogantes. ¿Qué pasará con los clubes? Principales formadores y también principales víctimas de los tarifazos y el ajuste. Por otra parte, los deportistas solicitaron un aumento significativo de las becas en la reunión realizada con Werthein y De Urquiza el año pasado (dado que el dinero se redujo sustancialmente). ¿Lo lograrán? ¿las becas se cobrarán en tiempo y forma? ¿se lograrán los objetivos propuestos? Lima 2019 está a seis meses de comenzar y es un quiebre de cara al próximo año, cuando serán los JUEGOS OLÍMPICOS de Tokio 2020.

Una desprolijidad, un cimbronazo en el deporte dado que este cambio se produce en el medio de un ciclo olímpico y las proyecciones y el trabajo ya está en marcha. Si fue para bien o mal, el tiempo y la conducción lo dirán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario