martes, 7 de noviembre de 2017

Sembrar ahora para cosechar después

Por Francisco Grillo
Aprovechando el viento de cola del resultado electoral, el gobierno, el día después de las elecciones anunció como se desarrollará esta segunda etapa de su período presidencial. El rumbo elegido es el diálogo y acuerdo con los diversos sectores de la sociedad, para debatir y consensuar diversas reformas propuestas por el Ejecutivo en temas centrales.                                                                             
El lunes 30 de octubre se realizó un encuentro con diversos sectores para iniciar el tratamiento sobre la implementación de nuevos enfoques en lo social, económico y político. Fueron convocados gobernadores, gremialistas, legisladores y representantes de la Justicia. El martes 31 se reunieron, en el CFI (Consejo Federal de Inversiones), los ministros de Economía de las provincias opositoras con legisladores peronistas para acordar la posición a tomar en la reunión, del jueves 9, con el presidente Macri para tratar el conjunto de las reformas propuestas poniendo el eje de sus preocupaciones en la Coparticipación, la resolución del conflicto por el Fondo del Conurbano, el revalúo fiscal, el futuro del impuesto al cheque, la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), el nivel de endeudamiento provincial y el Presupuesto 2018. Estos son una parte importante, en un país federal, de la gestión de la Nación y de cada una de sus provincias. Además de los temas mencionados más arriba, el paquete de reformas contiene otros objetivos como las reformas tributaria, laboral, jubilatoria y educativa. Según el gobierno, estas propuestas están relacionadas con la prioridad de reducir la pobreza creando empleo y bajando el déficit fiscal y la inflación. Todos estos elementos se encuentran en una situación de conflicto concatenado entre sí. Para superarlos, son prioritarios los acuerdos básicos entre todos los sectores para elaborar Políticas de Estado a largo plazo que necesitan el esfuerzo de toda la sociedad para salir de la involución y lograr el desarrollo inclusivo y sustentable. No se sale gratis de este estado de situación. Tiene el costo del sacrificio de todos para llegar a mejorar todas las variables por las cuales venimos penando desde hace décadas. Es indispensable la grandeza de todos los espacios políticos e institucionales para comprender que estos temas no responden solamente al gobierno de turno, incluye a los que lo sucederán en el futuro. El momento de resolverlos es ahora. De conseguirlo, el mérito será de todos los que apoyen y contribuyan a llegar a ese final. Desde el lugar de las decisiones y, especialmente, desde la gente que es la que soporta las inequidades a las que la someten las malas gestiones gubernamentales y la incapacidad de resolución de las mismas. Este es el comienzo. Todas las propuestas fueron lanzadas para que comience su tratamiento en primera instancia y se propongan modificaciones. Es el momento de los gobernadores, gremios, empresarios, la justicia, religiosos, académicos para luego pasar al ámbito legislativo partir del 10 de diciembre. Seguramente habrá mucho por corregir y modificar. La única forma de perfeccionar las propuestas puliéndolas entre todos los sectores hasta lograrlo.                                                                         
Con los jubilados no: Hay temas sensibles como la modificación de la fórmula de actualización de los beneficios jubilatorios que, a simple vista resultan urticantes porque así disminuirían los porcentajes de aumento. Suponemos que nadie en su sano juicio podría engendrar un proyecto para perjudicar en ese sentido un sector tan vulnerable de la sociedad. Desde octubre de 2008 se aplica un mix de elementos que combina los ajustes por inflación con los aumentos de una parte de la recaudación de Anses. La modificación de esta fórmula bajaría, para el año próximo, del 28 al 23% anual la movilidad jubilatoria, lo cual le significaría al Estado el ahorro de $100.000 millones que se destinarían a solucionar el tema de los Fondos del Conurbano. Una ingeniería, que no contempla, a simple vista, que ese dinero dejará de llegar a los jubilados. El perjuicio mayor es para los 2.5 millones (50% de los jubilados) que perciben el haber mínimo de $ 7.264,64. Este monto cuya distorsión se viene heredando de gestión en gestión sin que ninguna, incluyendo a la actual, encuentre la salida para modificar ese piso. Es doloroso imaginar cómo pueden subsistir los que dependen de ese beneficio, que más que eso es una condena. Para los economistas que afilan el lápiz por este lado, que nos demuestren como se subsiste con esos valores. Su mayor gasto de consumo está representado en los medicamentos que aumentaron, entre mayo del 2015 y mayo del 2017, más del 90%. Puede ser una medida inteligente bajar los gastos del Estado para equilibrar el déficit fiscal. Pero no en estos casos. La solución sería elevar la mínima jubilatoria por encima de los $8.860 del Salario Mínimo, Vital y Móvil (otra cifra irrisoria) y llevarla cerca de los $ 10 mil, a partir de ese punto, sí manejarse estrictamente con el porcentaje de inflación. Que se irá nivelando si hacemos bien las cosas, hasta llegar a la estabilidad. De esta manera no será necesario ajustar más, porque nada aumentará. A eso debemos llegar. Pero despegar desde un monto razonable. Atención que también, resolver en forma adecuada este tema, también incide electoralmente como la superación del Fondo del Conurbano. Una población de 2.5 millones de jubilados por tres familiares por cada uno arroja la cifra de 7.5 millones de electores.


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