Por Francisco Grillo
Hemos
llegado a un punto de irracionalidad tremenda. Es decepcionante que debamos
volver a vivir situaciones como las que han ocurrido durante las sesiones en
Diputados por la Ley de Reforma Previsional. Las modificaciones a la movilidad
son muy cuestionables pero lo que ocurrió en las calles nos remonta a los
peores momentos.

Dos días de sesión convirtieron en ley un proyecto que
nació mal. Conceptualmente es un error del oficialismo pretender recurrir al
extremo de buscar fondos en los bolsillos de los jubilados para aliviar el
inmenso gasto público que hace imposible la reducción del déficit fiscal. Por
un lado. Y por el otro solucionar el desfasaje de los fondos del conurbano en
el reparto para la Provincia de Buenos Aires que viene de años de errores,
sumado a buscar el equilibrio de la coparticipación con las demás provincias.
Después de las elecciones, parecía que todo se encarrilaba. Renacía el arte de
los acuerdos. Los gobernadores eran los interlocutores apropiados para
acompañar al Ejecutivo en la gobernabilidad y en la aprobación de leyes, como
las Reformas Previsional, Laboral y Tributaria. Se escuchaban como un logro
importante para la concepción de políticas de Estado consensuadas a través del
debate y del intercambio de ideas entre los distintos sectores. Los
gobernadores, que necesitan del oficialismo para sustentar sus gestiones, los
sindicatos, empresarios. Y el ejecutivo que buscaba reunir a todos para
conseguir impulsar sus proyectos. Debía ser el comienzo del Gran Acuerdo
Nacional donde se deponían los intereses partidarios apuntando al despegue de
la República. Era la concreción del sueño de recuperar el tiempo perdido
durante muchos años de desencuentros y juntarnos para ir para adelante. ¡Minga!
Lamentablemente parece que sólo fue una ilusión. Al gobierno le faltó muñeca
para manejar esta situación. Debería haber conducido con inteligencia esta
instancia. No supo leer lo que se le venía encima si pretendía cortarse en soledad
para imponer sus propuestas. No debe ser así. Se trata de convencer mediante el
diálogo y la transparencia. Incluir y compartir las decisiones y armar leyes
con el aporte de todos los espacios que estén dispuestos.. No resultó así. En
poco tiempo se quemaron las oportunidades. Si era necesario recortar para
sanear, se equivocaron feo en elegir al sector más vulnerable y sensible. Quizás
lo hicieron porque los jubilados son los que no tienen presencia en las calles
y son fáciles de manejar. Solamente consiguieron dejarle servido al
kirchnerismo la posibilidad de ser los defensores de un sector al que
castigaron durante doce años. Ahora ellos son los sensibles y comprensivos. El
gobierno está perdiendo la posibilidad de aprovechar el viento de cola de dos
elecciones en que el pueblo los eligió como los que podría llevar adelante el
cambio. Se olvidan que los votos no son cautivos vuestros. Al menor error
pueden cambiar de rumbo. Y ya llevan cometidos varios. Es como si no quisieran
ser reelectos. Están haciendo lo necesario para perder en el 2019. Todavía hay
tiempo, una vez más, para reparar las equivocaciones. Por más que disfracen las
cifras, existe otra realidad demostrable que es la verdadera. Si buscan
rescatar capitales, a través de estas reformas, para aplicar al déficit y a los
acuerdos con los gobernadores, esos capitales, con esta ley de previsión
aprobada vendrán de lo que no cobrarán los jubilados. Sale de los bolsillos más
flacos y necesitados. Les faltó imaginación, muchachos, o lo peor, voluntad
para elegir otros caminos. Se podría haber recortado de los sueldos mayores a $
20.000 de todos aquellos que dependan del Estado. Legisladores, funcionarios, Jueces
y los empleados, jubilaciones de privilegio. Militares y legisladores que nunca
más se jubilen antes de los 30 años de aportes, etc. Reducir personal donde
sobran. Se ha cometido un gran error que deberá ser reparado. Los jubilados
están al final de una larga lista. Hay muchos más sectores que pueden aportar
para salvar la economía y arreglar los desaguisados que cometió toda la clase
política durante muchos años y que no son castigados y denostados como quieren
hacer con los jubilados que no aportaron los 30 años. Que los dejan afuera de
cualquier mínima limosna, como si fueran los culpables de todos los males.
Además, se pone a todos en una misma bolsa. Seguramente estuvo equivocado el
anterior gobierno en jubilar a más de tres millones de personas. Muchos de ellos,
nunca habían realizado los aportes -el Estado debía ayudarlos, pero con fondos
del presupuesto - no de los jubilados. Otros, aportaron mucho tiempo, 20/25
años y por la necesidad de completar los 30 se metieron en la moratoria. Son
casos muy diferentes. Es injusto y discriminador.
Queda recordar que las deplorables escenas de alta violencia desatadas
en la calle alrededor del Congreso son deleznables e imperdonables, Las leyes
se discuten adentro del recinto no en las calles. Es primordial brindarles el
tiempo de debate necesario para que salgan con la mayor perfección y consenso.
No sacarlas de apuro. Pedimos que se haga justicia con los que nos faltaron el
respeto a todos los argentinos. Es imperdonable que rompan lugares públicos que
pertenecen a nuestro patrimonio para conseguir sus proyectiles y atacar a la
policía que esperaba mansamente que los agredan por decisión de una jueza que
jugó para proteger a los violentos apuntando a liberar la zona para que desplieguen
sus feroces ataques a la democracia. Seguramente alentados por los que no
querían que la sesión se lleve a cabo. Tampoco eso es republicano. De los dos
lados del poder, oficialismo y oposición, sus acciones nos alejan de la República
que la sociedad quiere construir. No
llores, por favor, Argentina, los ciudadanos seguiremos buscando a los que
jueguen para vos y nosotros.
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